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En el post del blog de este mes tratamos un tema que sin duda les interesa a muchos papis. Lo sufren por las noches y no siempre se encuentra una solución satisfactoria: la tos.  

¿Sabes qué es exactamente la tos? 

La tos es un reflejo inevitable y natural que tienen los niños y que les ayuda a expulsar partículas extrañas del aparato respiratorio. En realidad la tos es saludable, ayuda a limpiar la garganta o el pecho del niño de algo que no debería estar allí, aunque también puede ser un síntoma de insuficiencia respiratoria por lo que si nuestro hijo tiene ataques de tos a menudo, es muy importante llevarlo al pediatra para que lo examine. 

Pero no todas las toses son iguales: ¿qué diferencias hay y cómo podemos reconocer los diferentes tipos de tos?

  • Tos seca: la tos seca es característica de la inflamación leve de los tejidos respiratorios. También se llama tos irritante o tos no productiva. Esta tos es causada por la irritación de las vías respiratorias. No produce flema y es muy molesta, sobre todo por la noche.
  • Tos blanda o productiva: tos con mucosidad cuando la inflamación es mayor. A esta tos se la conoce como productiva porque ayuda a evacuar las secreciones (moco de color translúcido variable, amarillento o verdoso) alojadas en los bronquios y liberan las vías respiratorias. 
  • Tos ronca o “de perro”: se trata de un tipo de tos fuerte y dolorosa, con sonido “enlatado” o que simula el ladrido de un perro. Se debe a la inflamación de la laringe y se suele presentar de forma súbita, acompañada de un estridor cerrado al coger aire. 

¿Cuándo consultar con el pediatra? 

Es importante consultar con el pediatra si tu hijo/a presenta síntomas como: 

  • Dificultades para respirar, lo hace con más esfuerzo,  o respira más deprisa de lo habitual.
  • Los labios, la cara o la lengua de un color azulado u oscuro.
  • Sibilancias (silbidos) al expulsar el aire (excepto si su médico ya le ha dado unas pautas para el tratamiento del asma en casa).
  • Fiebre por poca que sea y menos de 3 meses de edad.
  • Fiebre que persiste más de 72 horas (especialmente si su hijo tose, pero no tiene mocos o congestión nasal).
  • Dolor o supuración de oídos, irritabilidad o decaimiento.
  • En las primeras 72 horas de su inicio cuando el niño tiene menos de 6 meses, especialmente en los meses fríos (noviembre-marzo).
  • Si se sospecha la aspiración de un cuerpo extraño.
  • Si la tos aumenta y dificulta las actividades del niño (sueño, comida, escuela…). 

¿Cómo tratar los ataques de tos durante la noche? En muchos niños sucede que por el día tosen de vez en cuando, pero al acostarse no paran de toser. Si tu hijo/a tose mucho por la noche y no puede dormir sin interrupciones, toma nota de estos consejos: 

  • Realizar lavados nasales con suero fisiológico.
  • Si el aire de tu hogar es seco, un humidificador de vapor frío en la habitación puede ayudarle. 
  • En los niños mayores de 3 años puede ser beneficioso tomar miel. 
  • Las bebidas frescas, como los zumos, pueden calmar la tos y ayudar a que tu hijo/a esté bien hidratado. 
  • Poner dos almohadas en la cama también puede ayudar a que tu hijo tenga menos tos: estará más incorporado y respirara mejor. 
  • Para niños mayores de 2 años se puede utilizar alguna alternativa que puedes encontrar en la farmacia: el jarabe más recomendado es aquel que incluya cloperastina porque son muy eficaces y en la mayoría de los casos, la tos desaparece a los 30 minutos y no tiene efectos de somnolencia. 

Sigue nuestras recomendaciones y no dejes que tu hijo/a sufra con los ataques de tos.